Opinión

¿Qué hay detrás de la detención del candidato presidencial de los cocaleros en Bolivia?

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El solo hecho de que un candidato presidencial esté preso es algo que desconcierta, en cualquier parte del mundo. Sobre todo cuando ese candidato es el principal opositor del presidente de turno, que también es candidato. Eso es exactamente lo que está pasando en Bolivia y lo que ha suscitado una virtual amenaza de asonada por parte de los cocaleros en ese país.

El nombre de Franklin Gutiérrez no es muy conocido en el continente, pero sí en Bolivia. Es el máximo líder de un sector de cocaleros, aglutinados en la Asociación Departamental de Productores de Coca (Adepcoca). También candidato a la presidencia para las próximas elecciones de 2019.

Los cocaleros son los productores de hoja de coca para consumo interno. Desde hace tiempo protagonizan un conflicto con el gobierno, en razón, principalmente, a la Ley general de la coca. Lo más paradójico de todo es que el propio Evo Morales llegó a la presidencia, hace más de 16 años, de la mano de los cocaleros.

El conflicto de los cocaleros en Bolivia

El conflicto de los cocaleros en Bolivia y es complejo y confuso. Comencemos diciendo que en ese país el consumo de la hoja de coca es legal. Forma parte de tradiciones milenarias y consuetudinarias, que nadie pone en tela de juicio. Sin embargo, la producción local no ha sido ajena a las seductoras cifras del narcotráfico internacional. Desde hace años, parte de la producción de hoja de coca local va a parar a manos de los grandes emporios del narcotráfico. Esto es considerado ilegal.

De otro lado, en Bolivia hay dos grandes núcleos que concentran la producción de hoja de coca. Uno se ubica en Cochabamba. Está agremiado en 6 federaciones y el presidente Evo Morales también las preside a todas ellas. Según cifras no confirmadas, hasta el 93% de la producción en esa zona se destina a la economía ilegal.

De otro lado están los cocaleros de Los Yungas, en el departamento de La Paz. Este sector se declaró en oposición al gobierno de Evo Morales, hace poco más de un año. Los productores de esa zona se agremian en Adepcoca y eligieron como su presidente a Franklin Gutiérrez.

Recientemente el gobierno intentó imponer un comité Ad Hoc para que tomara el control sobre Adepcoca. Esto desató fuertes tensiones, que terminaron en cruentos enfrentamientos con la policía y, a finales de agosto, con la detención de Gutiérrez, acusado de homicidio entre otros cargos.

La polémica Ley general de la coca

En 2017 fue promulgada la Ley general de la coca en Bolivia, en medio de una gran polémica. El territorio destinado para el cultivo legal de coca fue ampliado en 14.000 hectáreas para los productores de La Paz y en 7.700 para los de Cochabamba. Según el gobierno, el propósito era satisfacer a cabalidad la demanda local de la hoja. Según un estudio de la Unión Europea, la medida daba lugar a una producción excedentaria.

Los detractores de la medida cuestionaron el hecho de que los parlamentarios que la aprobaron y el propio presidente tenían involucrados intereses personales, ya que ellos mismos son productores o socios de productores de la hoja en Cochabamba. Para varios expertos, la medida solo pretendía legalizar cultivos que desde hace rato están destinados al narcotráfico y no al consumo local.

Los cocaleros de Las Yungas se dividieron. Mientras unos consideraron positiva la ley, otros, la gran mayoría encabezada por Franklin Gutiérrez, se declararon en contra. Para ellos, solo los cultivos de Las Yungas son ancestrales y tradicionales. Los de Cochabamba surgieron en tiempos donde simultáneamente se registraba el ascenso del narcotráfico internacional. Por lo tanto, la medida solo buscaba, socarronamente, legalizar cultivos de dudoso destino.

El conflicto, el candidato, el arresto…

Desde la promulgación de la Ley general de la coca comenzó una etapa de fuertes tensiones entre los cocaleros de Las Yungas y el gobierno. Los productores se movilizaron en varias ocasiones y repetidamente terminaron siendo víctimas de la brutalidad policial. A partir de esas protestas fue tomando cuerpo la idea de concentrar la oposición a Evo Morales en la figura de un candidato presidencial que pudiera darle la pelea en las presidenciales. El ungido fue Franklin Gutiérrez.

Hace poco más de una semana, se presentó una refriega entre la policía y los cocaleros de Las Yungas. En esta perdió la vida un teniente de la Unidad Móvil de Patrullaje Rural. Los hechos se produjeron cuando las autoridades pretendían llevar a cabo un operativo de erradicación de cultivos, que aparentemente eran ilegales. Poco después Franklin Gutiérrez fue acusado del delito de homicidio, en grado de instigación y tentativa. A juicio de las autoridades, era él quien había alentado la refriega que tuvo saldo trágico.

Gutiérrez se entregó voluntariamente el lunes 27 de agosto. Desde entonces sus compañeros de lucha han protagonizado varias protestas y concentraciones a las que se han unido estudiantes, maestros, médicos y otros gremios. Piden la libertad inmediata de Franklin Gutiérrez. Dicen que las autoridades no tienen pruebas y no ofrecen garantías para un debido proceso.

La situación se ha puesto muy tensa. Recientemente Tito Flores, líder de los cocaleros, sentenció que: “Le estamos dando un plazo al Gobierno hasta el día miércoles (48 horas), caso contrario vamos a cerrar todas las carreteras, ya tenemos contacto con las organizaciones de diferentes departamentos del país, vamos a convulsionar toda Bolivia”.

(Fotos: El País Tarija, Página Siete, Página Siete)

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