Opinión

Puerto Rico, la tragedia olvidada

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Quién sabe si es por su condición de “Estado libre asociado” de los Estados Unidos, o por su insularidad, o quizás por el hermetismo que rodea a ese país. Sea por lo que fuere, lo cierto es que Puerto Rico es un capítulo aparte en el continente americano. Padece los mismos problemas de Latinoamérica, pero permanece distanciado, política y culturalmente, de los demás países de la región.

Tan es así que desde el paso del Huracán María, la isla del encanto vive una situación dramática, que ya completa casi un año. Pese a ello, para la América Latina es como si no existiera. No se habla de ello y a veces ni siquiera se sospecha que se trata de un pueblo con gran necesidad de ayuda.

Se supone que el gobierno de los Estados Unidos se haría cargo de todo. En la práctica no ha sido así. La mayor prueba de ello es que varias zonas de Puerto Rico siguen devastadas y están bajo la mira serios casos de corrupción, relacionados con la reconstrucción. Por si fuera poco, un centro de educación superior recién acaba de entregar una cifra oficial de muertos durante el huracán. Había un error de más del 4.000% en los cálculos iniciales.

Las cifras de muertos y sus implicaciones

Durante 11 meses se sostuvo que el número de muertos por el Huracán María había sido de 64. De hecho, cuando el presidente Donald Trump visitó la isla, dijo a voz en cuello, y muy al estilo suyo, que debían sentirse orgullosos por haber tenido tan pocos muertos. Y el gobernador de la isla, Ricardo Rosselló, repitió la cifra hasta el cansancio durante todo este tiempo.

Sin embargo, la Universidad George Washington realizó un estudio independiente, que publicó esta semana. En él se establece que la cifra real de víctimas ascendió a 2.995 personas. Es decir, 46 veces más de lo que se había dicho. Al saberlo, Rosselló simplemente dijo: “No soy perfecto. Cometo errores”.

Llama la atención que el gobierno de la isla no haya permitido el acceso al Registro Demográfico, sino hasta el pasado 1 de junio. Aunque la Universidad de Harvard y la Universidad de Pensilvania ya habían hecho estimativos que señalaban la magnitud de la tragedia, sus datos no estaban soportados por una base estadística confiable, debido a esa restricción.

Más que fríos números

El estudio de la Universidad George Washington no solo reveló una cifra muy cercana al verdadero número de muertos (nunca es exacto), sino que además aportó otros datos de gran relevancia. Por ejemplo, señaló que las personas pobres tenían una probabilidad 45% mayor de morir después del huracán. Esto, debido precisamente a sus condiciones de pobreza.

También señalaron que se hizo evidente una gran incapacidad por parte del personal médico para atender la situación de emergencia. Así mismo, un importante número de fallecimientos se produjeron por razones diferentes a traumatismos ocasionados por el huracán. Buena parte de las víctimas murió por razones distintas al fenómeno atmosférico en sí.

El grave daño en la infraestructura eléctrica, que todavía no se corrige del todo, generó enormes dificultades para la atención de los heridos. Así mismo, la falta de agua potable causó graves consecuencias de salud para muchos portorriqueños. Otro tanto ocurrió con el gran número de vías que quedaron bloqueadas o aisladas en aquellos días. En últimas, fue el huracán, pero sobretodo el manejo que se le dio a la crisis, lo que llevó a que muchas personas perdieran la vida.

La crisis en Puerto Rico

El propio Ricardo Rosselló ha admitido que la reconstrucción avanza a un paso muy lento. Responsabiliza de ello a la falta de recursos económicos. De hecho, ha señalado que Puerto Rico está en la bancarrota. La esperanza del país está puesta en una partida de 139.000 millones de dólares, que ha solicitado al Congreso estadounidense. El plan de reconstrucción se ha pensado para que se desarrolle durante los próximos 11 años.

Rosselló, al igual que la mayoría de los portorriqueños, piensa que la solución a todos los males vendrá cuando el país se convierta en un estado más de los Estados Unidos. Actualmente no tienen ni participación en política, ni acceso a fondos estatales directamente. Es claro que su posición tiene grandes desventajas. Pero, ¿para qué querrían los Estados Unidos convertir a la isla en un estado más, sobre todo ahora que está quebrada, y sobre todo ahora en la era Trump?

Muchos boricuas parecen intuir que ningún cambio importante ocurrirá pronto. Por eso ha crecido significativamente la emigración hacia el territorio continental de los Estados Unidos. Quizás sea la mejor opción en un país que ostenta un índice de pobreza del 45% y un desempleo creciente, que ya supera el 10%. Y que además tiene un gobernador aficionado a una deliberada falta de transparencia.

(Fotos: Descubriendo verdades, CNN, AM660)

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