Opinión

Luis Almagro y la utilización política de la crisis venezolana

luis-almagro-y-la-utilizacion-politica-de-la-crisis-venezolana

Primero está Nicolás Maduro. Dice que no hay crisis humanitaria en Venezuela, sino que esto es un invento de “la prensa imperialista”. Afirma que los ríos de migrantes que se ven pasar todos los días por el puente Simón Bolívar son la expresión de una tendencia esnob. Asegura también que el suyo es un gobierno legítimo, que puede darle clases de democracia a muchas otras naciones en el continente.

Luego está Luis Almagro, que dice todo lo contrario. Para él, la crisis venezolana es poco menos que una hecatombe mundial. No desaprovecha oportunidad para calificar a Maduro como el único responsable de la situación de ese país. Se ha autoproclamado algo así como “el líder de los buenos”. Promueve una matriz de opinión en la que resulta plenamente justificable el intervencionismo en Venezuela.

En medio de Maduro y su séquito, y de Almagro y sus managers, está el pueblo venezolano. Nunca había llegado a una situación tan precaria como la de ahora. El número de personas con hambre en ese país se incremento en casi dos millones, en los últimos tres años. Y mientras que Maduro sortea las tensiones internas con ocultamiento y represión, Almagro aprovecha la coyuntura para intentar darle el golpe de gracia al régimen venezolano.

Luis Almagro y su doble moral

Luis Almagro, Secretario General de la OEA, indicó que no se debía descartar la intervención militar en Venezuela para derrocar al presidente Nicolás Maduro. Estas declaraciones fueron hechas durante una visita a Cúcuta, en la frontera entre Colombia y Venezuela, el pasado viernes 14 de septiembre. Luego dijo que no había dicho lo que todos le escuchamos decir.

A la luz del derecho internacional, semejantes declaraciones bordean la línea de lo sedicioso. Es muy claro que el gobierno de Nicolás Maduro no es una oda a la democracia. Pero también es perfectamente verificable que se trata del presidente constitucionalmente elegido. Por lo tanto, las afirmaciones de Almagro son completamente inaceptables.

Se dirá, como se ha dicho tantas veces, que las elecciones en Venezuela fueron fraudulentas y que, por lo tanto, el gobierno de Maduro es ilegítimo. Frente a esto, cabe responder dos cosas. La primera, que hasta ahora no se han presentado evidencias contundentes de un fraude MASIVO en las elecciones del país bolivariano. La segunda, que en cambio sí hay pruebas muy sólidas del fraude llevado a cabo en Honduras y, aún así, Almagro apenas si se ha pronunciado frente a ese caso.

 Venezuela y las causas de la crisis

Por supuesto que Nicolás Maduro tiene una gran cuota de responsabilidad en la situación actual de Venezuela. Sus políticas han sido torpes y erráticas, especialmente en materia económica. Dicho esto, tampoco se puede desconocer el impacto que las sanciones económicas han tenido sobre ese país. Es muy claro que todas ellas han estado sistemáticamente encaminadas a agravar los problemas de Venezuela.

Venezuela depende brutalmente del petróleo y con la caída de los precios internacionales del crudo comenzó a emerger el problema. Este dejó al desnudo a un país con una agricultura marginal y sin la posibilidad de abastecerse internamente. Los alimentos y las medicinas había que comprarlas afuera, en dólares. A su vez, las sanciones han ido encaminadas a dejar al gobierno ilíquido y sin mayor margen de acción.

La situación es similar a la de una persona que pierde su principal fuente de ingresos y queda en un estado de semiparálisis. Luego, sus conocidos comienzan a apropiarse de sus bienes. No le permiten disponer de ellos. Tampoco le prestan dinero y además conspiran para crear las condiciones que lleven a que nadie le preste. Esa es una visión simplificada de lo que ocurre en el país bolivariano. Mucha del hambre que están pasando los venezolanos corre por cuenta de los enemigos de Maduro.

La muerte del espíritu de la OEA

La Organización de Estados Americanos –OEA- fue creada, entre otras cosas, para fortalecer la paz, la seguridad y la democracia en el continente. A lo largo de su trayectoria no ha sido en realidad un foro imparcial, pero sí jugó un papel mediador en muchas oportunidades. Ahora, con Luis Almagro y el caso de Venezuela, se ha desdibujado por completo.

Es claro que lo de Almagro no es un interés genuino por la suerte del pueblo venezolano, ni una cruzada de convicciones a favor de la democracia. Simplemente se ha comportado como el portavoz de los intereses contrarios a los de Maduro. Léase, los intereses neoliberales que siguen viendo en las políticas socialistas su principal peligro en la región.

Lejos de buscar la concordia, lo que Almagro ha hecho, sistemáticamente, es echarle leña al fuego. Lejos de buscar soluciones creativas y paralelas a la crisis, lo que ha hecho es enfilar todo su arsenal retórico hacia el propósito de sacar a Maduro del poder. Se vale de su dignidad como Secretario General para hacer propaganda, no para dilucidar salidas.

Como quien dice, Luis Almagro ha hecho realidad el panamericanismo de la OEA, al estilo que tanto ha sido criticado: el pan para los del norte y el americanismo para los del sur.

(Fotos: El Tiempo, Infobae, El Estímulo)

0 Comments
Compartir

Comentar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.