Opinión

Latinoamérica, un continente infestado de agrotóxicos

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El tema volvió a cobrar actualidad por la reciente condena contra Monsanto en Estados Unidos. Recordemos que la multinacional, ahora propiedad de Bayer, fue condenada a pagar 289 millones de dólares a Dewayne Johnson, un hombre que padece cáncer terminal. El tribunal consideró que había evidencia suficiente de que los herbicidas jugaron un papel determinante en el desarrollo de su enfermedad.

El caso involucra al famoso glifosato, el agrotóxico más empleado en el mundo. Se utiliza básicamente para el control de la maleza, pero no es selectivo. Esto quiere decir que mata a todas las plantas sobre las que se vierta. Desde hace unas cuantas décadas comenzaron a producirse semillas genéticamente modificadas, o transgénicos, que son inmunes al glifosato. Así se resolvió el problema, al menos para los productores interesados.

El punto es que dentro del juicio de California se expusieron pruebas sólidas sobre los terribles efectos de este pesticida en la salud humana. La defensa de Dewayne Johnson presentó documentos desclasificados de Monsanto, en donde se evidencia que esa empresa conocía los efectos cancerígenos de la sustancia y desarrolló una campaña sistemática para ocultarlos.

Lo sucedido en California ha reavivado el debate en torno al uso de agrotóxicos en América Latina. En particular, del glifosato. De hecho, el nuestro es un continente totalmente contaminado por esa sustancia. Y no parece haber voluntad política para que esto cambie.

Los agrotóxicos en América Latina

Tanto América Latina como Estados Unidos son los principales consumidores de agrotóxicos en el mundo. Brasil encabeza la lista en todo el planeta. Según cálculos conservadores, en ese país se emplean unas 1.000 toneladas de pesticidas en la agricultura cada año.

La Asociación Brasileña de Salud Colectiva (Abrasco) ha señalado que al menos el 70% de los alimentos que se consumen en ese país están contaminados por esas sustancias. Eso quiere decir que cada brasileño consume en promedio 7,3 litros de pesticida por año. Karen Friedrich, profesora de la Universidad Federal de Río de Janeiro, indicó que: “Hay varias investigaciones en los Estados de Ceará, de Mato Grosso y de Paraná, en Brasil, que muestran un aumento de los casos de cáncer y de malformaciones en fetos ligados al uso extensivo de agrotóxicos”.

El mercado de agrotóxicos creció un 93% en los últimos 10 años, en todo el mundo. Dicho mercado tiene sus más grandes clientes en Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, México y Colombia. Un estudio llevado a cabo por la Organización Panamericana de la Salud señaló que al menos el 15% de las enfermedades en la región son causadas por la contaminación de alimentos con agrotóxicos.

Datos escandalosos

Argentina consume alrededor de 300 millones de litros anuales de agrotóxicos. El uso de esas sustancias ha crecido en un 50% en los últimos 20 años. Según una investigación llevada a cabo por el periodista Patricio Eleisegui, no hay estudios epidemiológicos, pero sí datos altamente sugestivos de que esas sustancias afectan severamente la salud humana. Cita como ejemplo el caso de San Salvador, en la provincia de Entre Ríos, en donde el 40% de las muertes se dan por cáncer.

En Uruguay el panorama no es más alentador. Según un estudio desarrollado por la Unidad de Regulación Alimentaria de la Intendencia Municipal de Montevideo, el 97% de las frutas y hortalizas que consumieron los urugayos durante un año, tenían residuos de plaguicidas.

Otros países como Paraguay, México, Ecuador, Bolivia, Chile y Colombia también han incrementado el uso de pesticidas. Unido a esto, el cultivo de transgénicos. Ni siquiera líderes progresistas como Pepe Mujica se han manifestado de manera contundente contra este fenómeno, cuyas consecuencias para el ser humano son aún impredecibles.

La polémica y los intereses asociados

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, organismo adscrito a la Organización Mundial de la Salud, concluyó en 2015 que el glifosato, principal componente de la mayoría de los agrotóxicos, es “probablemente carcinogénica para los humanos. A su vez, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) dice que ese componente no es tóxico cuando se usa con precaución.

Esa es más o menos la línea que ha seguido el debate durante todos estos años. Mientras algunos científicos siguen encontrando evidencias de los efectos del glifosato en la salud humana, otros expertos acotan y relativizan esos hallazgos. No los niegan: los acotan. Por eso el precedente de la Corte en California es tan importante. El fallo corta la discusión por la parte sana: al menos hay un caso probado en el que los agrotóxicos sí influyeron decisivamente en el desarrollo de una enfermedad mortal.

El problema es que por debajo del uso del glifosato corren ríos de dinero. Si esta sustancia se llegase a prohibir, el rendimiento de los cultivos bajaría en al menos un 10%. A gran escala, esto representa cifras astronómicas. Además, desandar la cadena que une a los alimentos contaminados con cada caso de cáncer no es nada fácil. Por eso el tema sigue en el plano de los dimes y diretes. De los sí, pero no. El caso de Dewayne Johnson abre una luz al respecto. Esperemos que no se apague.

(Fotos: Bio Eco Actual, La Cultural, Annur)

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