Opinión

Fernando Haddad y la recomposición del ajedrez electoral en Brasil

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La situación de Brasil no podría ser más extraña y contradictoria. El hombre más opcionado para ganar la presidencia está en la cárcel. La mayoría de los partidos políticos son de centro, pero quien encabeza las encuestas (sin Lula) es el representante de la ultraderecha brasileña. Como quien dice, todo está de cabeza. Y es en ese contexto donde entra a la partida un nuevo jugador: Fernando Haddad.

Con la designación de Fernando Haddad como candidato oficial a la presidencia del Partido de los Trabajadores (PT), vuelven a barajarse las opciones electorales en Brasil. La decisión de ungir al ex ministro de educación de Lula y ex alcalde de Sao Paulo, era algo que ya muchos daban por descontado. Sin embargo, entre darlo por descontado y asumirlo, siempre hay una zona gris.

Hoy por hoy, la pregunta que todo el mundo se hace es si el nuevo candidato será capaz de recoger ese mayoritario respaldo con el que cuenta Luiz Inácio Lula da Silva. También si será capaz de mantener la unidad del PT en torno suyo. Nadie se atreve a dar una respuesta certera. Además, la decisión se tomó en el último momento y a menos de un mes para las elecciones. Es posible que esta demora cueste.

Los candidatos en Brasil

La política está muy atomizada en Brasil. Son muchos los candidatos y casi todos ellos minoritarios. Con la salida de Lula del abanico de aspirantes, muchos no descartan que otros, y no Fernando Haddad, logren recoger ese voto que ha quedado huérfano.

Veamos quiénes son los principales aspirantes a la presidencia del gigante sudamericano:

  • Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal. Es el candidato de la ultraderecha y quien ha tenido un crecimiento más constante, aunque limitado, de cara a los comicios.
  • Marina Silva, de “Red”. Es la candidata ecologista, que por tercera vez aspira a la presidencia. Siempre ha quedado de tercera. Muchos “lulistas” la ven con simpatía y podría captar una parte del electorado del “hijo de Brasil”.
  • Ciro Gomes, del Partido Democrático de los Trabajadores – PDT. Un candidato de izquierda al que le gusta hablar en tono fuerte y que no ha dudado en anunciar sus intenciones de ir por los votos flotantes de Lula.
  • Geraldo de Alckmin del Partido Social Demócrata Brasileño – PSDB. Es el candidato de la centro-derecha. Ha logrado unir a varios sectores minoritarios en torno suyo, pero no tiene gran arraigo popular.
  • Alvaro Dias de “Podemos”. Un candidato de derecha que disputa el espacio con Alckmin y que es fuerte en el sur de Brasil. Su discurso moralizante ha calado en algunos frentes.
  • Henrique Meirelles del Movimiento Democrático Brasileño – MDB. Es el candidato de Michel Temer y, por lo mismo, tiene unas opciones seriamente limitadas de trascender.
  • Guilherme Boulos del Partido Socialismo y Libertad – PSOL. De centro izquierda y uno de los más cercanos a Lula. Aunque no es muy conocido, no se descarta que pueda crecer con la ausencia del ex presidente.
  • Otros. Hay otros cinco candidatos con una mínima posibilidad, casi todos de derecha. Pueden contar a la hora de conformar alianzas, de cara a la segunda vuelta, que muy probablemente tendrá lugar el 27 de octubre.

¿Un río revuelto?

Quizás el PT retrasó demasiado la decisión de nombrar a Fernando Haddad como candidato único a la presidencia. Muchos votantes de Lula ya preveían que el ex presidente no participaría en los comicios. Por eso la migración de los votos de Lula es un hecho que se viene dando desde hace algunos meses.

A Haddad le queda solo un mes para conquistar los votos huérfanos. Y tendrá que hacerlo sin contar con la presencia física de Lula a su lado. Aunque cuenta con todo el respaldo público del ex presidente, nadie garantiza que la transferencia de votos se dé automáticamente. Hay una señal positiva. Según los sondeos de opinión, la intención de voto por Haddad subió 5 puntos en tan solo una semana: pasó del 4% al 9%. Aún así, todavía está lejos del 24% de Bolsonaro.

La mayoría de los analistas coinciden en que la dispersión de los votos favorece a Haddad. De momento es claro que ninguno cuenta con el respaldo suficiente para ganar en primera vuelta. De otro lado, la misma dispersión hará que la mayoría relativa se ubique, cuando mucho, en un 30-35%.  Sin embargo, otros candidatos de izquierda, como Ciro Gomes, intentan posicionar un discurso pro-Lula y anti-Haddad. No es descartable que la estrategia les funcione, al menos parcialmente.

Lo cierto es que Fernando Haddad, un académico al que muchos definen como exageradamente impasible y distante, ha asumido, en un contexto relativamente adverso, uno de los mayores desafíos electorales del siglo en Brasil: recuperar el poder para el PT.

(Fotos: Veja, T13, Clarín)

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