Opinión

El atentado contra el presidente Maduro y las preguntas sin respuesta

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El atentado contra el presidente Nicolás Maduro ha dado lugar a toda suerte de especulaciones. Mientras que algunos sectores han declarado que se trató de un montaje, urdido por el propio mandatario, el oficialismo habla de una conspiración de alcance continental. Hasta ahora no hay pruebas contundentes ni de lo uno, ni de lo otro.

Las informaciones desde y sobre Venezuela fácilmente pueden catalogarse como las más sesgadas del continente. En realidad, nadie sabe a ciencia cierta  dónde termina la verdad y dónde comienza la propaganda. No hay voluntad para informar con objetividad, ni por parte de los defensores del régimen de Nicolás Maduro, ni por parte de sus detractores.

Sea como fuere, el hecho es preocupante. Aunque la mayoría de gobiernos ha mantenido una actitud de reserva frente a lo sucedido, lo cierto es que el evento podría ser la primera voz de alarma en torno a una situación que puede estar llegando a uno de sus puntos de máxima tensión.

La improbable hipótesis del auto-atentado

Pocas horas después de ocurrido el atentado del pasado sábado 4 de agosto, la oposición aglutinada en el Frente Amplio emitió un comunicado. En este señalaban: “Aún está por verse si realmente fue un atentado, un accidente fortuito o alguna de las otras versiones que circulan por las redes sociales”.

Se referían a informaciones que hablaban de la explosión de una pipeta de gas en una vivienda y de un auto-atentado. Agregaron que: “Lo responsable sería esperar a que se realicen las investigaciones pertinentes, pero es muy difícil creer lo que digan los burócratas del régimen”.

Extraoficialmente se sabe que muchos creen que fue el propio Nicolás Maduro quien orquestó el atentado, supuestamente para justificar medidas represivas contra el pueblo venezolano. Esta hipótesis parece ser muy peregrina. ¿Cuándo el régimen madurista ha necesitado de pretextos para recortar derechos o libertades?

De otro lado, no hace falta ser un experto para darse cuenta de que la estampida provocada por las explosiones fue absolutamente real. Tan real, que se vio a varios miembros de la Guardia Nacional corriendo por sus vidas y dejando atrás a un desconcertado Presidente que no atinaba a reaccionar. De ahí que sea muy difícil pensar en que todo se trató de una farsa.

Los “Soldados de franela”

Poco tiempo después de ocurrido el atentado apareció un grupo, del que poco se ha oído hablar. Este reivindicó la autoría de los hechos. Tal grupo se hace llamar “Soldados de franela”. Aseguraron que el atentado contra Maduro formaba para de una acción bautizada “Operación Fénix”. Declararon, así mismo, que pese a no haber logrado su objetivo, le demostraron al mundo que Maduro es vulnerable.

Aparentemente, los Soldados de franela es un grupo formado por militares y civiles. Según sus propias declaraciones, “El Movimiento Nacional Soldados de Franelas (MNSF) fue creado en el año 2014 con la finalidad de agrupar a todos los grupos de resistencia a nivel nacional para lograr efectividad en nuestra lucha contra la dictadura con organización y convicción”.

El piloto Óscar Muñoz, rebelde abatido en un cuestionado operativo de las autoridades venezolanas, habría formado parte de ese grupo. Las autoridades señalaron, así mismo, que uno de los capturados había estado involucrado en el asalto del Fuerte Paramacay. Este ocurrió el 6 de agosto de 2017, en el estado de Carabobo.

La presión internacional

Frente a un hecho como el ocurrido, no se puede dejar de recordar las declaraciones de varias figuras de la política de los Estados Unidos respecto al presidente Nicolás Maduro. Desde hace tiempo han venido sosteniendo que Maduro debe caer y que los encargados de conseguir ese objetivo son los propios militares venezolanos. En pocas palabras, insinúan que respaldarían un golpe de estado. Tal opción sería más eficaz y menos onerosa que una intervención extranjera en el territorio de Venezuela, la cual también ha sido insinuada en varias ocasiones.

De otro lado, una candidata colombiana al Congreso afirmó hace pocos meses que: “Ojalá, pronto, a alguien se le ocurra pegarle un tiro a Nicolás Maduro”. Así mismo, el abogado y columnista colombiano Abelardo de La Espriella, llegó a afirmar en una de sus publicaciones: “Los venezolanos de bien y la comunidad internacional en pleno deben entender que la muerte de Nicolás Maduro se hace necesaria para garantizar la supervivencia de la República”.

¿Está escalando el conflicto en Venezuela?

Tomando en cuenta ese contexto, y también el hecho de que la presunta ejecución extrajudicial de Óscar Muñoz dejó una herida profunda, esta vez parecería que los maduristas tienen la razón. Es altamente probable que un sector de la oposición haya decidido tomarle la palabra a quienes piensan que eliminar a Maduro es una solución de fondo para Venezuela.

De ser así, podríamos estar presenciando el comienzo de un nuevo capítulo en la historia del país bolivariano. Es posible que lo que se contemple hacia el futuro ya no sea una oposición apasionada en las calles, sino una seguidilla de acciones armadas. Sería una apuesta osada y riesgosa, en todo caso.

Parecen desproporcionadas las declaraciones de Maduro en torno a una supuesta responsabilidad del ex presidente de Colombia, Juan Manuel Santos. Lo que sí es cierto es que Colombia podría jugar un papel estratégico en este marco, sobre todo ahora que comienza un de gobierno de extrema derecha en el país cafetero. El horizonte de Venezuela podría verse severamente empañado por la violencia.

(Fotos: Diario Crónica, El Cooperante, El Horizonte)

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