Opinión

Femicidios en Latinoamérica: una mujer muere cada dos horas

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Los números son escalofriantes, se calcula que cada dos horas muere una mujer en algún lugar de Latinoamérica. El femicidio o feminicidio es la máxima expresión de la violencia de género. Es la muerte de las mujeres solo por el  hecho de serlo.

Los casos se multiplican y al mismo tiempo parecen volverse cada vez más aberrantes. En Argentina, uno de los países donde más han crecido los femicidios, las cifras alarman llegando incluso a superar a las de Ciudad Juárez en su peor momento. Uno de los más resonantes fue el crimen de Lucía Pérez, una joven de 16 años que fue drogada, violada y empalada hasta su muerte, en Mar del Plata.

De acuerdo a los estudios realizados por Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (Cepal), América Latina es una de las regiones con mayor número de crímenes de mujeres, alcanzando la tremenda cifra de 12  al día. En algunos países como Cuba, por ejemplo, el asesinato de mujeres no tiene un nombre ni una pena específicos, por lo tanto la prensa tampoco hace referencia a ellos. Uruguay, por su parte, no posee aún una legislación en la que se reconozca al femicidio como tal, aunque el estado contabiliza los casos. En tanto, en Brasil no se dispone de información para elaborar estadísticas respecto a este tema; sin embargo se sabe que es uno de los países con más violencia de género en el continente.

La violencia de género y los crímenes son una realidad que afecta a las mujeres desde épocas remotas. Solo en fechas recientes, ante el aumento de los casos y la notoriedad que adquiere el tema en los medios de comunicación, se ha tipificado el delito con la palabra feminicidio (o femicidio) y se lo ha incorporado en la legislación de varios países. En total son 16 los países latinoamericanos que cuentan con leyes que condenan el delito, casi todas ellas han sido aprobadas en los últimos 10 años.

La acción de movimientos como el de Ni Una Menos en Argentina, apunta en primer lugar a visibilizar el problema que viven miles de mujeres a lo largo del país, pero además se propone cambiar la cultura machista que es la raíz de este tremendo flagelo que están viviendo nuestras sociedades.

Desde 2015 a partir de un tuit de la periodista Marcela Ojeda referido al crimen de Chiara Páez, una joven de 14 años que estaba embarazada y que fue encontrada en el patio de la casa de su novio en la provincia de Santa Fe asesinada a golpes y enterrada, un grupo de mujeres escritoras, periodistas, sociólogas y activistas se auto convocaron en una movilización multitudinaria que fue el comienzo del movimiento Ni Una Menos.  Las mujeres se sintieron en riesgo y ante el desafío de aquel tuit que decía: “Actrices, políticas, artistas, empresarias, referentes sociales … mujeres, todas, bah.. no vamos a levantar la voz? NOS ESTÁN MATANDO“, tomaron las calles de Buenos Aires y otras importantes ciudades argentinas al grito de : “Vivas nos queremos”.

Todas coinciden en que el problema radica en la educación y este debe ser el eje desde el cual trabajar para combatir los femicidios, atacar a la cultura machista para erradicarla de nuestras sociedades. Se han realizado encuestas que demuestran que la mayoría de las mujeres transitan situaciones de violencia de género naturalizadas. Además existe una larga lista de discriminaciones que sufren a diario las mujeres. La periodista Ingrid Beck, las resume en estas palabras: “Las mujeres ganamos 27% menos que los varones, sumale la falta de participación política, sindical, el trabajo doméstico no remunerado, la maternidad adolescente, el aborto clandestino como primera causa de muerte de mujeres gestantes, la violencia obstétrica, la naturalización de los acosos cotidianos”.

Recientemente la jueza argentina Elena Highton de Nolasco alertó a la ciudadanía ante este flagelo, diciendo que en Argentina hay una emergencia por la violencia de género, ya que las cifras que arroja la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema, que funciona desde 2014, son más altas que las que hubo en Ciudad Juárez en su peor momento. Cabe recordar que dicha ciudad fue considerada la quinta con más homicidios de México, la segunda con mayor violencia sexual contra menores y la cuarta en desaparición de menores, de acuerdo a los datos de la Red Mesa de Mujeres.

La jueza Highton de Nolasco  descree de que los violentos puedan recuperarse, reclama políticas preventivas por parte del Poder Ejecutivo Nacional, a la vez que denuncia el machismo que aún impera en el poder judicial y cuestiona la liberación temprana de muchos acusados por violencia de género.  Ante esta advertencia surge la pregunta ¿Habrá que seguir esperando?

(Foto: Flickr)

 

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